A lo largo de los años he ido practicando la escalada deportiva en rocódromos y paredes de roca, en zonas habilitadas para esta actividad. También con el auge del Boulder mi hijo me ha llevado allí a pasar alguna tarde. Pero lo que de verdad, siempre me ha llamado la atención caminando por las montañas, es ver en medio de una impresionante pared de roca, unos minúsculos puntos de colores ascendiendo lentamente y unidos por una cuerda.
Era la escalada clásica o "vía larga" y la consideraba inalcanzable para mi dada su dificultad.
Un día hablando con Adrián, me comentó que el practicaba esta disciplina y que si quería acompañarlo algún día solo tenia que decírselo, ya que buscaría una vía fácil y me enseñaría a progresar.
Así pues este pasado domingo quedamos para ello. Yo mas contento que un gato con dos ratones, me acerqué hasta su casa para cargar todos los trastos que se necesitan (que no son pocos). También se unió a esta salida Ana, que aunque hacia tiempo que no escalaba también domina este deporte.
Marchamos hacia la "Gronsa" en Horta de Sant Joan, donde dejamos el coche y desde allí nos aproximamos al pie de la vía con un nombre que ya impresionaba "jo aquí no torno" (yo aquí no vuelvo). Allí nos anclamos y montamos la reunión, después Adrián empezó a ascender la vía de primero (el primero es el que mas expuesto esta a una caída) iba colocando cintas en las chapas por las cuales luego pasaba las dos cuerdas hasta llegar a la próxima reunión don de nos aseguraba a nosotros mientras ascendíamos.
Aunque en algún tramo de V grado yo lo pase un poco chungo debido a mi bajo nivel, fue todo un disfrute de mañana con un tiempo excelente, unas vistas impresionantes y con la seguridad que te da un compañero de cordada como Adrián. ¿Qué más se puede pedir?
Como colofón, el último largo lo unimos a la vía "El almendrado", rematando el fin de ruta de una manera excepcional, en la punta de una roca en la que no cabías ni de pie.
Para descender buscamos dos rapeles que había cerca y así también practicamos la técnica de montar un rapel.
En definitiva, una buena mañana en la montaña con muy buena compañía!!







